Angeles Mastretta Querer a Hugo Hiriart es tan fácil como perderse en sus libros. Tengo por su literatura y su persona reverencia y fervor. Él no lo sabe, porque cuando se lo digo anda oyendo otros mundos, quizás la voz de un fantasma o la de un animal fantástico. Tal vez esté pensando en el […]
Angeles Mastretta
Médicos Sin Fronteras: dar para quedarse
Angeles Mastretta ¿Cuántas veces, detenidos frente a la guerra y el espanto, frente al dolor de muchos, al abismo de quienes sufren injusticias o persecución nos sentimos inútiles, incapaces de hacer nada que no sea compadecer y asustarnos? Yo, muchas veces. Quieta, entretenida con lo inmediato, si acaso puesta en la rara nimiedad que es […]
La Bitácora de Kraus: una lección
Angeles Mastretta Entre las muchas lecciones que nos deja Arnoldo Kraus, este libro que llamó su bitácora de la pandemia, sigue teniendo actualidad y dando en qué pensar. Con una dedicación generosa y apasionada, con la duda como la más clara constancia de su andar por los días, Arnoldo Kraus puso cerca de nosotros esta […]
Nada como las vacaciones
Fíjense ustedes que me encontré la crónica de unos días de vacaciones en el agosto del año 1999. Hace 26 años, en lo que ahora se llama el Acapulco Diamante y entonces, para mí, seguía siendo el mar abierto, lejos de la bahía más bonita del mundo. Les voy a dejar un poquito de esa […]
Cosas que pasan
Crucé la calle para comprarle flores al señor que hace 30 años se acomoda en la contra esquina de mi casa. No me gusta regatear, lo considero una manía vergonzosa, pero sí busco que el buen hombre no me venda uno de sus ramos de la semana antepasada. Con tal alegato mental y un puñado […]
Antonia: Un lujo en mi vida
Quisiera poder decir que la veré en la otra vida, pero ya es mucho pedirle al destino. Fue un lujo tenerla cerca en ésta.
Contra el espanto
La autora de este blog está tan consternada y triste como tantos. Porque tantos somos quienes llevamos años de ver la guerra en Medio Oriente como algo doloroso e incomprensible que, a pesar de preocuparnos, ocurre en otra parte. Suena egoísta, pero tiene lógica, aun cuando queda cerca de nuestro ánimo queda lejos de lo inmediato, de nuestro país, nuestra ciudad, nuestro pequeño barrio y nuestra casa. La vemos pasar por nuestros diarios, pero nos resistimos a las imágenes de la gente que muere al ir por comida. Y, peor aún, nos hacemos indiferentes, porque es nada lo que podemos ayudar.
Repentina como la lluvia
Angeles Mastretta Vienen y van los días con su lluvia y su agua brotando de las coladeras como si todas las calles fueron una calzada de fuentes a las seis de la tarde. Y todo lo trastoca. Sin embargo, su irrupción se agradece. Da de qué hablar. Acerca. Lo digo y recuerdo a mi madre […]
Una oración para la providencia
La lluvia llega siempre como un alivio, pero una vez que entra en confianza recuerda que aquí hubo lagos y ríos, que aquí solía asentar sus reales con sus gotas, que embellecía el paisaje y que la aridez de la primavera no era posible en este valle. Así que ahora toma posesión de su antigua pertenencia y ahoga la ciudad y sus alrededores, las calles, las colonias que duermen al bajar por cerros que no tienen árboles, ni vegetación que contenga la tierra corriendo en cascadas llenas de lodo.
El «Caballo Loco»
Vuelvo al cuento que empecé aquí hace dos días. Nos quedamos en que dejé a una muchacha bailando a cambio de cinco corcholatas y salí a seguir caminando por la calle de Niño Perdido. Los lugares se parecían. No recuerdo que me diera tristeza verlos. Ahora mismo no podría con el enojo, tendría todo tipo […]
