Delirios y Fase tres

Puerto libre

Delirios y Fase tres

Empieza el día con una tortilla y queso de bola holandés. Esta rara mezcla es herencia de la cultura yucateca que pasó sin más a Quintana Roo de donde la trajo a la ciudad de México mi suegra que a su vez llegó a México desde Cuba y cuyos padres nacieron en Asturias. Así que desde mi amanecer ya estoy viajando. He preguntado en el mercado de dónde son las naranjas con la que hacemos el beatísimo jugo de naranja y vienen de Veracruz a la central de abasto desde donde llegan a mi casa a pasar por agua con jabón y demás indicaciones.

Días que engañan

Puerto libre

Días que engañan

Vamos entrando en estos días como en las nubes de una tarde. Nos sentimos en el umbral de algo desconocido. Oímos las cifras de aquí, sabemos las historias de horror que se ven en lugares tan queridos como el Piamonte, Madrid y Nueva York. Y estamos asustados, pero dudando.

No se preocupen jóvenes

Puerto libre

No se preocupen jóvenes

Escribí hace diez años: Los viejos no deberían morirse, deberían esperarnos. Vivimos en un mundo que no quiere pensar en la vejez sino como algo que asusta, en un mundo que quiere el todo o nada. Escribo ahora: El todo hay que seguir queriéndolo. la vejez sigue llena de curiosidad. No se preocupen, jóvenes, los vamos a esperar al otro lado de la pandemia.

Puerto libre

“El rugir de una sororidad”

A las doce del domingo, decidí que setenta años y doscientas marchas, por motivos varios, no podían quitarme del gusto, el deber y el privilegio de ir al largo encuentro de esa tarde. No tenía contingente porque como siempre tardé en decidir mi destino. Así que mi hija, mis parientes, mis amigas jóvenes y mi amigas de la segunda edad, ya andaban camino al Monumento a la Revolución.