El nombre de los gatos

Puerto libre

El nombre de los gatos

No lo puedo remediar, tengo que dejarles aquí estas tres versiones del mismo poema. Me las regaló Ricardo Bada, el jueves, pero hasta ahora he podido leer su envío. No tienen idea. «Cómo llamar a los gatos», es un poema de T.S.Eliot que forma parte de su colección de poemas sobre los gatos. Para quienes […]

Huyendo de los que huyen

Puerto libre

Huyendo de los que huyen

Mientras aquí escribo, abajo, en mi recámara, hay una balacera. Antes había habido un asesinato con virus, un tipo que le corta la mano a otro, una avión derrocado con veinte pasajeros sobre el río Hudson, un hombre encadenado en una celda que al mismo tiempo es miembro del FBI, enemigo de FBI, padre de […]

«En amor quien  pierde gana»

Puerto libre

«En amor quien pierde gana»

Estaban jugando. Y de repente: perdió Brasil. Ya lo saben ustedes, le metieron cuatro goles en diez minutos. Cosas de esas que quitan el hambre. O que la agrandan. Según sea. Cuando terminó el juego, siete a uno, los brasileños se pusieron a llorar. Y los pobres siguen llorando en las pantallas de televisión y […]

Antes de caer como moscas

Puerto libre

Antes de caer como moscas

La mujer que enumera los males y las cifras que iré dejando aquí, visita la ciudad de México sabiendo que le sobran motivos para temerle a su aire. Viene con cautela y, menos por aprehensión que por sapiencia, tiene los ojos más abiertos a la falta de juicio con que vivimos. Me dice que en […]

Los verdaderos niños perdidos

Puerto libre

Los verdaderos niños perdidos

Siempre he querido que haya en estos recuentos la certeza de que quien los escribe no transige con la desdicha como algo insondable. Sin embargo, no siempre se puede andar canta y canta. Lo que está sucediendo con los niños emigrantes que llegan solos a Estados Unidos a quedar hacinados en albergues mientras encuentran un […]

El tristazo

Puerto libre

El tristazo

Ya saben ustedes. Nos ha caído encima el tristazo, como lo llamó Luis Miguel Aguilar en mitad del palco instalado en mi casa. Tras estar lleno de euforia durante ochenta y cinco minutos, porque antes del gol, ya estábamos contentos, se hizo un silencio de convento en penumbras. Nosotros, que anduvimos de fiesta desde que […]

Una gota de aire

Puerto libre

Una gota de aire

Oía yo a los viejos decir que habían llegado a la edad de los nuncas, y me conmovía notar su desencanto. Aún no se daban cuenta de a qué horas habían dejado de ser jóvenes y ya empezaba a tomarlos el desconcierto de los primeros pasos de vuelta a la nada. Los sorprendía la sensación […]