Puerto libre

Soñar con los pies

Digo siempre: para mí, bailar es una fiesta a cualquier hora. Me duelen los talones y un dedo, a veces las rodillas. En las mañanas mi cadera inventa que se quiere ir a otro sitio. Y por un segundo me parte en dos. A pesar de todo, seguiré bailando como quien acepta un mandato irracional contra el que no ha de rebelarse. Bailar en medio del caos, sobre el miedo, a pesar de vivir en un país que en un descuido se quiebra por mitad sin que nadie lo diga.