Deja que las estrellitas

Puerto libre

Deja que las estrellitas

También volvíamos cantando. En medio de un fuego seco atravesábamos el bien odiado Cañón del Zopilote. Debió necesitarse valor. La señora Mastretta, nuestra madre, para efectos del viaje Angelitos, la hija de nuestros abuelos, manejaba un Renault Dophine, en el que metía cinco niños. Éramos parte de una caravana. Seis coches que intentaban ir uno […]