Puerto libre

Una oración para la providencia

La lluvia llega siempre como un alivio, pero una vez que entra en confianza recuerda que aquí hubo lagos y ríos, que aquí solía asentar sus reales con sus gotas, que embellecía el paisaje y que la aridez de la primavera no era posible en este valle. Así que ahora toma posesión de su antigua pertenencia y ahoga la ciudad y sus alrededores, las calles, las colonias que duermen al bajar por cerros que no tienen árboles, ni vegetación que contenga la tierra corriendo en cascadas llenas de lodo.