Silbar una tonada

Puerto libre

Silbar una tonada

Fuimos a Los Angeles. Qué ciudad tan rara. Entre más voy, menos le entiendo. Lo que cada vez me queda claro es que he de seguir yendo, porque andar ahí ya no depende sólo de mi santa y regalada voluntad. Catalina y Daniel se casaron, allá, en Hollywood, abajo del cerro, hace dos meses, como […]