Viendo la eternidad

Voy a dejarles aquí unos párrafos del regalo casual que me hizo Javier Marías.
Encontré, en uno de estos raros viajes por la red, a los que uno se dedica cuando no quiere dedicarse a lo que debe, un hermoso texto suyo, sobre Venecia. Mejor dicho, escrito con Venecia. Me ha fascinado su prosa demorada y llena de cariño. Conmovido, casi como un novio que delata los secretos de su amor imposible, va contando Venecia. Mientras lo leía envidié sus ojos. El modo en que describe, para mi bien, lo que yo he querido describir siempre. Leerlo fue ganar la tranquilidad de que alguien me ha hecho la tarea.
No dice ahí en qué fecha lo escribió, salió de un libro que debe ser precioso y que ahora mismo le pediré a Mercedes Casanovas*.
Así dice un atisbo de su sueño. Leyéndolo volví a sentir el viejo apremio: «quiero ir allá». Creía haberlo perdido, pero imposible.

Venecia es la ciudad más protegida y observada del mundo, la más vigilada, la siempre auscultada. No sólo hay un universal deseo de conservarla, sino que se la quiere conservar como está. En realidad se sabe que no puede dejar de existir, que no puede perderse. No lo permitiría, seguramente, ni una conflagración mundial. Esa certeza tremenda de que algo que vemos ante nuestros ojos va a seguir siempre ahí y además va a seguir igual, sin las necesarias dosis de zozobra e inseguridad que precisan todas las empresas y comunidades humanas, sin que exista la posibilidad de una nueva vida ni un florecimiento inédito, un crecimiento ni una ampliación, sin la posibilidad -en suma- de sorpresa ni cambio, hace que los venecianos tengan «el punto de vista de la eternidad». Así lo expresa Mario Perez, quien, a pesar de su nombre (sin acento), es una de las pocas personas nacidas, criadas y fijas en Venecia que he tenido el privilegio de conocer y tratar. ¡El punto de vista de la eternidad! La frase me heló la sangre mientras cenábamos: yo, un lenguado; él, un salmón. ¿Acaso puede haber un punto de vista más angustioso, más insoportable, más inhumano?

Yo supongo que la única forma de tolerar esa certidumbre y ese punto de vista es ceder a la tentación de creer en la destrucción inminente de lo que sin duda nos sobrevivirá: alimentar la amenaza y el miedo de la total extinción. Cada vez que he llegado a Venecia me he encontrado a la población alarmada por algún motivo, antiguo o nuevo. Unas veces es una noticia sobre el mal de la piedra, que la corroe con mayor rapidez que en pasados siglos; en otras ocasiones son los mochileros y el exceso de pendolari (turistas de una sola jornada que llegan diariamente hasta en número de treinta mil); en otras es el acqua alta, cuando la marea sube en exceso y anega las partes más bajas de la ciudad (la plaza de San Marco en primer lugar), arruinando a los dueños de las tiendas, obligando a formar pequeños puentes en medio de las calles con banquetas en fila, provocando desastrosas inundaciones, como el 4 de noviembre de 1966, aquel nefasto día en que el agua subió 1,90 metros llenándolo todo de humedad y costra salina durante meses; por supuesto (es bien sabido) la ciudad se va hundiendo paulatinamente, dicen que quince centímetros cada siglo; las industrias cercanas contaminan la piedra, en pocos años, más de lo que lo hicieron siglos enteros menos productivos; y siempre existe la posibilidad de un terremoto que convierta Venecia en un inmenso y laberíntico palacio sumergido (algunas pequeñas islas del estuario desaparecieron por fenómenos telúricos en su día).

*Mercedes Casanovas es un personaje que he de presentarles con cuidado, otro día. Por ahora les digo que ella es mi agente literaria. Y la de Javier. Ya no vuelvo a sentirme celosa de su proclividad por él. Tiene toda la razón.


31 comentarios en “Viendo la eternidad

  1. Creo que voy a subir un texto sobre Venecia que por ahí tengo en algún libro. Es más, tengo varios. Lo que está muy bueno es el consejo de Tatip. A mí me da un poco de reticencia no estar en un hitel precioso. Pero comer y caminar aquel rumbo es estraordinario. Me estoy muriendo de ganas de ir. Besos

  2. Venecia es una ciudad de cuento. Quizás la más bonita del mundo. Cada rincón merece una foto, o quedarse allí hasta el aburrimiento.
    Pero lejos de San Marcos, yo prefiero el barrio de Dorsoduro, donde vive la gente. Allí se percibe la vida del veneciano fuera de las rutas turísticas. Allí el mercado, las tiendas de mil pastas frescas, los restaurantes de comida buenísimos con menús del día para los trabajadores a precios «aceptables», en fin, el día a día.
    Saliendo de San Marcos se ve otra Venecia, con sus talleres, sus ultramarinos, sus peluquerías con las señoras y sus rulos en el pelo, los fontaneros…
    También lo recomiendo para alojarse. Los hoteles son pequeñitos y más baratos.

  3. Betilón, pues todo lo que viste en Roma, en Venecia corregido y aumentado, jeee
    Los taxistas venecianos (que, obviamente pilotan lanchas) son de lo más cantoso que he visto en mi vida. Llevan todos gafazas de marca espejadas, ¡son lo mássssssssss!

    1. Mi querida Tati,

      Si supieras allá en tu Tierra que alguien busca una viajera profesional con altos índices de deseos de conocer el mundo avísame. Yo quiero trabajar de éso…. «Viajera Profesional»

      Besos a las tres!

      PD. Alguna vez vi un reportaje sobre los Gondoleros…… Les exigen mucho, muchísimo más de lo que les exigen, al menos aquí en México, a los candidatos a la presidencia de la República. (Universidad, idiomas, cultura, etc etc….)

    1. No me consta, pero los hay quienes además de feos, ignorantes y antipáticos se dan el lujo de la frivolidad.

      De haberlos, haylos en el mundo entero……

      Besos❤️

  4. Ángeles!

    No conozco Venecia………

    Toda Italia es un sueño de amor.

    Comida? Zapatos? Sedas? Ropa? Oro? Vinos? Coches? Diseño? Arte? Porcelana? Cristales? Museos? Monumentos? Historia? Música? Mangos?

    Yo en Roma, me enamoré, profundamente, unas dieciséis veces!

    No hay galanes más guapos ni mejor vestidos ni más coquetos que los Romanos …… He dicho!

    Besos❤️

  5. Con tu permiso, culta McJaramillo,
    Pero yo «veo la eternidad» cuando me dejo transportar por Chris Botti y Yo-Yo -Ma en esta musica que rezuma miel.

  6. Venecia,Bella y Romántica. Escogida por el guapo George Clooney para su boda que costó algo asi como 13 millones de dólares .La nueva Sra de Clooney,
    Amal Amaluddin lució unos trajes espectaculares.Se le atribuye haber comentado que su recien estrenado esposo es el hombre que toda mujer sueña con abrazar.
    Yo imagino que cuándo terminó la ceremonia hizo el símbolo de la V de victoria.Ella es una mujer muy preparada .
    Vamos a ver cuánto dura esa unión.

      1. Aquí en Puebla le decimos CHARPE.
        (Ya nadie los conoce)
        Se hacían a partir de un rama fuerte, una goma (como de cámara de llanta y… Vualá….❤️

          1. Ja, ja, ja, yo nunca usé ni uno…. tengo la peor puntería del mundo.
            A veces mi hermano usaba una liga (goma para el pelo) y con cascaritas de naranja o papelitos bien doblados nos disparaba al trasero….. Beso

        1. Aquí en el País Vasco la llamamos «Xardía» pronunciar la X como el inglés SH. Mis hermanos la usaban mucho, para romper alguna lejana bombilla y demás perrerías……….

  7. Rebeca: Pónnos aquí dos párrafos de lo que tengas. No sabes la colección de buenas críticas que tenemos por el rumbo.
    Bienvenida al tertulia. Este blog ya tiene un año de ser nuevo.

  8. Que por cierto acabo de captar dentro de mi cabecita que este es tu nuevo blog y por lo tanto asumo que ya revisarás más el otro.
    Jaja así que le di copiar y pegar de inmediato a mi comentario hasta este nuevo blog.
    Cuídate. (:

  9. ¡Ay Angeles!

    Esta es la cuarta vez que intento escribirte en tu blog y por alguna endemoniada razón el comentario no sale. Qué cólera me da por segundos pero en fin.
    La verdad es que bien dicen que mujer precavida vale por dos. Pues no sé por qué valga pero si hubiese copiado el texto anterior (porque algo me decía que no se iba a enviar) que me quedó a mi parecer contundente ahora no te estaría contando todas mis peripecias. En fin.

    Mira vengo a pedirte algo… quiero que leas el último cuento que he escrito.
    No soy ni periodista, ni filóloga, ni estudié literatura y letras. No. Para nada. Solo soy una persona que encuentra su paz creativa escribiendo letra tras letra, formando sílabas, oraciones, párrafos… awww…

    Quiero que por favor me leas, me des una critica y me ayudes así podré crecer.
    En mi ciudad no hay talleres de redacción que realmente te enseñen a conciencia… o que te inviten a algo más. Tu critica me ayudaría mucho. Un consejo tuyo es bien recibido, de verdad que necesito ayuda, quiero ser mejor.

    Con todo esto no te he dicho mi nombre, disculpa:
    Me llamo Rebeca Pantoja.
    Este es mi correo: Rebeca. Photography@hotmail.com

    Espero con ansias locas una respuesta tuya a mi correo. Deseo que me leas y puedas corregirme.

    Gracias por este portal.

    Muchas bendiciones y alegrías.

    -Rebeca Pantoja.
    Boca del río Veracruz

  10. Seguro que su eternidad, si la comparamos con la nuestra, será casi infinita.
    La primera vez que visité Venecia, lo hice con la sensación de haber estado allí antes. De modo que la recorrí con una mezcla de nostalgia y melancolía.

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