Sin mangas

Como ayer anduvimos profundos y melancólicos, ahora les propongo un drástico cambio de tema: las mangas de los vestidos. ¿De dónde me viene semejante preocupación? De que hace ya tiempo que no enseño los brazos fuera de un aposento privado. Los brazos como abrigo, como luz, como sombra, como boca de un manto que cobija y alegra, como la cueva tibia en que alguien duerme su cabeza, tienen sentido y fuerzas, urgen, nos mueven, bailan, acompañan. Pero al aire libre de la mirada pública yo no enseño los brazos, son la parte más privada de mi vida privada. Desnudos, sólo gustan para querer a solas. A la presentación de un libro, al concierto de un genio, al estreno de una película, a la boda de un hijo los brazos llevan tela, mucha de preferencia. Y se ven más amables, más buenos, menos arduos. No si uno tiene veinte años, sin duda cuando tiene más de sesenta. Pero encuentren ustedes un vestido con mangas, que no sea un hábito como el de mi Sor. Para los diseñadores, todo el mundo tendría que tener veinte o treinta años, cuarenta o cincuenta haciendo pilates todos los días. Sesenta ni de chiste. ¡A morirse, señora, que ya anda usted estorbando con su absurda demanda de un vestido con mangas! Así gritan las tiendas, las revistas, los sitios de internet y los aparadores.

Poesía para hoy: De la Sor y su ropa interior:

“que secretos que venero,
aun en pedazos no quiero
que fuera del pecho estén:”

Música para hoy: “Un bel di vedremo” Qué cosa más triste.

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Publicado en: Puerto libre

24 comentarios en “Sin mangas

  1. hola sin duda soy una gran admiradora de tu forma de escribir, tus libros me han enseñado muchas cosas, me fascina la profundidad de tus palabras, y sin lugar a duda eres un ejemplo de fuerza de la mujer y un ejemplo para expresar las ideas mediante lo que mas amamos.

  2. Igual que Joxepaximur,vivo en una pequeña villa pesquera que se creé que es un «»resort»»».Vestimenta playera todo el tiempo,sin mangas, pantalones cortos y todo lo que nos ayuda a estar mas cómodo bajo éste sol que cada día está mas caliente.Con lluvia, cada vez mas ausente no vamos a preocuparnos por los brazos que a nuestra edad ya no importa como se ven.

  3. Antes de llegar al sitio cálido donde la gente anda sin ropa, digo lo mismo. Mangas, pantalón por lo menos hasta media pierna, nada de faldas cortas, escotes los mínimos afín de disimular lo que una sola cree no poder mostrar. El calor, el sol y el desenfado hacen olvidar complejos y temores. Una va en pantalón corto, espalda al aire, bañador cuando es el caso y los brazos …. Los brazos desnudos para abrazar todo ser viviente y sentirlo muy ondo en la piel. Árboles incluidos.

  4. ¿Qué tendría que decir yo que estoy en la mitad de los 79/80?.

    Mi ropa habitual es deportiva. Al vivir en la costa, en un pueblo pequeño y hacer una vida muy sencilla. Lo normal es usar polos Lacoste o parecidos y Blue jeans.
    Mis brazos? !Los podeis imaginar! Pero eso no me va a preocupar, porque es lo que corresponde con mi edad y yo……..me maravillo de lo que tengo en lugar de lamentarme por lo que me falta…..Ahora que he escrito esto último -a todo meter- me doy cuenta que lo he leído en algún sitio, pero es igual, lo suscribo.
    Un abrazo a la jefa y a toda la tripulación.

  5. De los brazos y los trajes sin manga,digo que si se consigue un encaje bonito para cubrir esos brazos que no quieres lucir ,te has de ver encantadoramente elegante y tambien un poco sexy..

    Me alegró saber que la película de Cati ha sido premiada. Han de sentirse orgullosos por ese triunfo , sé que no será el primero.

  6. VIEJO O ADOLESCENTE, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad. Atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras. Su lenguaje está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arco iris súbitos, amenazas indescifrables. Aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: «al buen entendedor pocas palabras». En suma, entre la realidad y su persona establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía. El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo, y de los demás. Lejos, también de sí mismo.

    -Octavio Paz-

    Fragmento de «Mascaras mexicanas». Laberinto de la soledad.

  7. ARCOS

    A Silvina Ocampo

    ¿Quién canta en las orillas del papel?
    Inclinado, de pechos sobre el río
    de imágenes, me veo, lento y solo,
    de mí mismo alejarme: letras puras,
    constelación de signos, incisiones
    en la carne del tiempo, ¡oh escritura,
    raya en el agua!

    Voy entre verdores
    enlazados, voy entre transparencias,
    río que se desliza y no transcurre;
    me alejo de mí mismo, me detengo
    sin detenerme en una orilla y sigo,
    río abajo, entre arcos de enlazadas
    imágenes, el río pensativo.
    Sigo, me espero allá, voy a mi encuentro,
    río feliz que enlaza y desenlaza
    un momento de sol entre dos álamos,
    en la pulida piedra se demora,
    y se desprende de sí mismo y sigue,
    río abajo, al encuentro de sí mismo.

    -Octavio Paz-

  8. CUARTO DE HOTEL

    I

    A la luz cenicienta del recuerdo
    que quiere redimir lo ya vivido
    arde el ayer fantasma. ¿Yo soy ese
    que baila al pie del árbol y delira
    con nubes que son cuerpos que son olas,
    con cuerpos que son nubes que son playas?
    ¿Soy el que toca el agua y canta el agua,
    la nube y vuela, el árbol y echa hojas,
    un cuerpo y se despierta y le contesta?
    Arde el tiempo fantasma:
    arde el ayer, el hoy se quema y el mañana.
    Todo lo que soñé dura un minuto
    y es un minuto todo lo vivido.
    Pero no importan siglos o minutos:
    también el tiempo de la estrella es tiempo,
    gota de sangre o fuego: parpadeo.

    II

    Roza mi frente con sus manos frías
    el río del pasado y sus memorias
    huyen bajo mis párpados de piedra.
    No se detiene nunca su carrera
    y yo, desde mí mismo, lo despido.
    ¿Huye de mí el pasado?
    ¿Huyo con él y aquel que lo despide
    es una sombra que me finge, hueca?
    Quizá no es él quien huye: yo me alejo
    y él no me sigue, ajeno, consumado.
    Aquel que fui se queda en la ribera.
    No me recuerda nunca ni me busca,
    no me contempla ni despide:
    contempla, busca a otro fugitivo.
    Pero tampoco el otro lo recuerda.

    III

    No hay antes ni después. ¿Lo que viví
    lo estoy viviendo todavía?
    ¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye:
    lo que viví lo estoy muriendo todavía.
    No tiene fin el tiempo: finge labios,
    minutos, muerte, cielos, finge infiernos,
    puertas que dan a nada y nadie cruza.
    No hay fin, ni paraíso, ni domingo.
    No nos espera Dios al fin de semana.
    Duerme, no lo despiertan nuestros gritos.
    Sólo el silencio lo despierta.
    Cuando se calle todo y ya no canten
    la sangre, los relojes, las estrellas,
    Dios abrirá los ojos
    y al reino de su nada volveremos.

    -Octavio Paz-

  9. Gracias por entrar en este no tema. Y claro, las mangas tres cuartos son lo mío, pero esta boda será al mediodía de un mes cálido. De todos modos, mangas habrá. Y es cosa de un día. En cambia el texto para la revista impresa del próximo mes no me ha dado ni tema. Y la novela del fantasma es un fantasma. Hoy se fue Cati a su casa en Los Angeles.

  10. Pues no veas como entiendo el problema de las mangas…Y sí, es bien difícil encontrar un vestido con mangas, doy fe.
    Las modistas particulares, con o sin esparadrapo lo que suelen dar -al menos a mi-, disgustos varios, algunos dignos de palabras muy gruesas y de dolores de cabeza.

  11. Leo lo de la Sor y su ropa interior y me acuerdo de un hermoso poema que un reseñador despistado llamó “poema a la ropa interior de Ana Rossetti”, cuando en realidad se trata de un poema de Ana Rossetti a la ropa interior, que no es lo mismo. El padrecito Freud se hubiera frotado las manos de contento. Vale.

  12. Ángeles, prueba con la manga 3/4, es muy elegante, chic, que dirían los franceses. Ocultan el brazo, el codo y hasta medio antebrazo. Estarás estupendisima (aunque la elegancia la tienes innata, y no es por adular).

    Así, tus manos se mostrarán en todo su esplendor, hablaran cómo ellas saben y volaran como les gusta.
    Ya te estoy imaginando

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