Prolongar la noche

No diré nada nuevo: Mandela, además de valiente, fue excepcional y además de ambas cosas era bueno y querido como pocos. Nadie es eterno. Y él tenía muchos años. Con cada uno, varias sonrisas. Qué manera de reír, la de ese hombre. La vida bendijo al mundo con su vida.

Punto y aparte: Hice un barco de papel con una hoja que tenía impreso un mal cuento. Quedó de un bonito, que hasta estoy orgullosa de del mal cuento.
Desacuerdos de ayer: Lo generoso del idioma es que se puede todo, mientras suene como se debe. Yo sé que lo lógico es decir una, si uno es mujer. Una se pinta sola, una siente miedo a equivocarse, una canta porque le fascina. Tiene razón Don Bada, así se usa en España y así hablan mis amigas de allá. Mis amigas de aquí dicen uno. Como Beatriz. Y esto ha pasado a ser de uso culto, de donde se deriva que no sólo se permite sino que está bien dicho. Creo que debemos usarlo como bien vayamos queriendo. Malo cosas como el plural en donde no va: Si se dice: “no hay boletos”, de dónde sale el cada vez más generalizado uso mexicano del “no hubieron boletos”. Eso sí, ojalá que nunca se acepte. Pero ya alguien me dijo que voy perdiendo la batalla.

Música para hoy: nuestra María tocando a Chopin como nadie. Creo que lo mejor de esta mujer son sus énfasis y sus pausas. Qué manera de alargar las pausas a placer. Como quien canta a su aire. Yo nunca había oído algo así. Hace suyas las partituras y deletrea a la velocidad que se le da la gana. Manu, gracias por el enlace. Aquí se los dejo: https://www.youtube.com/watch?v=ziKWfnvsgiM&list=RDfKqOhlsXO3Q

Frase de Hoy: el artificio prolonga la noche. José Lezama Lima


50 comentarios en “Prolongar la noche

  1. Esta noche no me despido con música, sino con mi amigo de Moguer.

    PATIO PRIMERO

    Silencio. Sólo queda
    un olor de jazmín.
    Lo único igual a entonces,
    a tantas veces luego…
    ¡Sinfín de tanto fin!

      1. Yo doy fe
        Un millón, y le quedan de a millón
        en el sentido de la señora RAE
        2. m. Número muy grande indeterminado.
        Empiezas a comerlas y son un placer millonario
        mmmm mmm mmm

      1. Max,

        Hoy hice un millón y medio de galletas alemanas ( me duele hasta el pabellón de la oreja) y mis manos… Cada día son más parecidas a las de mi abuela y mi mamá….. Ya están enlatadas y en refri (frigorífico) para que vayan madurando. (las galletas no mis manos)

        Pero puedo mover los deditos y escribir sin dificultá…

  2. Angeles, si bien es cierto que nadie es eterno y que Mandela tenia mucha edad, tambien lo es que su lucidez mental estaba intacta y que a la humanidas no le hubiera venido mal contar con cinco o diez años mas de su compañia y su palabra siempre certera, cuando el desbarranco espiritual es total.

    Que nos continuara iluminando su especial sonrisa y siguieran brillando sus ojitos picaros, pudiera ser balsamico entre tanta frivolidad.

    UBUNTU, MADIVA!!!!!!!

  3. No pude escuchar a María. El enlace que dejas no lleva a ningún lado, mi inolvidable Ángeles. Me fascina todo lo que nos regalas. Y acá, en el rancho, en Tenamaxtlán, Jalisco, la vida es otra cuando te leo.

    1. Ruth!

      Pero si «LLUVIÓ» SE OYE PRECIOSO.

      El jardinero de mi casa dice cosas como:

      «Ay, señora, me lo tuviera usté dicho…»

      Y el más bonito….

      «no, si desporsí soy sordo y usté habla bajito….»

      Te mando un beso hasta’llá

  4. PASIÓN VEGA….!

    Hoy me bañé, hice la comida y les escribo a ustedes con ella en un concierto en Argentina!

    Qué voz, qué personalidad … Es una belleza toda ella.

  5. Como no me vais a tirar de los pelos…

    DESNUDOS

    Por el mar vendrán
    las flores del alba
    (olas, olas llenas
    de azucenas blancas),
    el gallo alzará
    su clarín de plata.

    (¡Hoy! te diré yo
    tocándote el alma)

    ¡O, bajo los pinos,
    tu desnudez malva,
    tus pies en la tierna
    yerba con escarcha,
    tus cabellos verdes
    de estrellas mojadas!

    (…Y tú me dirás
    huyendo: Mañana)

    Levantará el gallo
    su clarín de llama,
    y la aurora plena,
    cantando entre granas,
    prenderá sus fuegos
    en las ramas blandas.

    (¡Hoy! te diré yo
    tocándote el alma)

    ¡O, en el sol nacido,
    tus sienes doradas,
    los ojos inmensos
    de tu cara maga,
    evitando azules
    mis negras miradas!

    (…Y tú me dirás
    huyendo: Mañana)

    -JRJ-

  6. Buenos días Ángeles querida,

    Si la bondad tuviera cara sería la de él. Los años no lo deformaron, no hicieron una caricatura de su cuerpo, cara ni mente… Fue un hombre de una sola pieza. Los 95 se le notaban en el andar y si acaso, un poco, en el pelo blanco.

    Si alguien tuvo motivos para no volver a sonreír jamás fue él.

    Y «Nuestra María» me encanta. Ayer con ella y unos audífonos me fui a dormir.

    Yo soy invitada a esta casa. No más desacuerdos.

    Besos,

    1. ¿Cómo era aquello de que a partir de los 40 uno es el responsable de su cara?…¡Oh, cielos! creo que, para porsi, he de ir a tapar los espejos…

  7. Nos ha dejado huérfanos. Sin ser negros. Bendito gran hombre. Ojalá el esté donde el querría. Me una a vosotr@s , para gritar ¿Quién va a ser la voz que clame ante la injusticia?

    Ahora, voy a oír a María interpretando a Frédéric Chopin. !Será un bálsamo.

    Pasad una buena tarde de viernes.

  8. Hola Ángeles querida, una eternidad sin saber de ti. Se fue Mandela y dejó el ejemplo en la incansable lucha sobre la desigualdad entre los hombres, pueblos y continentes. Noventa y cinco años y setenta y cinco en nombre de la paz.
    Un abrazo grande grande en este último mes del trece.

  9. El siglo 20 ha tenido tres voces. Gandhi, Luther King y Mandela. Tres voces para todo el Planeta y sus cinco continentes. Y las tres voces han gritado lo mismo: “libertad para los oprimidos”.
    Mandela, aun callado como los últimos años, seguía siendo el faro de la libertad. ¿Quién levantará la voz en este siglo para gritar la desigualdad, la segregación y la injusticia?

    1. Sí, ¿quién?. Tal vez debamos tomar el testigo y ser nosotros, de uno en uno, alzar la voz y defender lo que, con inmensa generosidad, estos hombres -y otros/as aunque no sepamos sus nombres-, nos regalaron.

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