Las pulgas

Van a venir los niños a comer. Cuando eran más chicos, tenían tres o cinco años, era más fácil jugar con ellos. Ahora tienen siete y él los ojos puestos en un Ipad del que brotan unos monstruos a los que hay que matar porque se los comen unos cerdos. Algo del estilo que a mí me resulta incomprensible y que su mamá pretende que ponga a un lado mientras comemos. A ella le gusta dibujar o hacer preguntas. Le gusta que alguien le platique de lo que ella quiera y que nadie le diga qué hacer con su vestido. Me pregunto qué harían si yo pretendo leerles Platero. Esta semana, mientras iba por sus hallazgos, mientras me hacía el mapa de Huelva en esos años, me subía al pino grande, veía el mar de lejos, quería caminar junto al burro, pensé que me callarían en el segundo párrafo. ¿Qué edad habremos tenido? Manu dice que era muy niña. Bada también, (por cierto, Bada tiene un texto sobre Platero que es un regalo. Veré como traerlo aquí). Yo habré tenido once años. Me impresionó la historia, pero hasta ahora he puesto en mi ánimo su belleza. Y no sé si atreverme a probar con los niños. He leído que ya ha una aplicación para jugar con el burrito, pero no le confío. Creo que acabaremos viendo la tele. Será mejor esperar e ir contándoselos. Así que mientras llega el momento, comparto con ustedes esta extravagancia sin duda para adultos. Con esto Juan Ramón ¿lo acusarían de racista? Es tremendo. Sin duda lo escribió lleno de compasión y acierto, pero es tremendo. Y perfecto. Pero es para adultos. ¿Cómo se lo leemos a un niño?

Los húngaros

Míralos, Platero, tirados en todo su largor, como tienden
los perros cansados el mismo rabo, en el sol de la acera.
La muchacha, estatua de fango, derramada su abundante
desnudez de cobre entre el desorden de sus andrajos de lanas
granas y verdes, arranca la hierbaza seca a que sus manos,
negras como el fondo de un puchero, alcanzan. La chiquilla,
pelos toda, pinta en la pared, con cisco, alegorías obscenas. El
chiquillo se orina en su barriga como una fuente en su taza,
llorando por gusto. El hombre y el mono se rascan, aquél la
greña, murmurando, y éste las costillas, como si tocase una
guitarra.
De cuando en cuando, el hombre se incorpora, se levanta
luego, se va al centro de la calle y golpea con indolente fuerza
el pandero, mirando a un balcón. La muchacha, pateada por el
chiquillo, canta, mientras jura desgarradamente, una
desentonada monotonía. Y el mono, cuya cadena pesa más
que él, fuera de punto, sin razón, da una vuelta de campana y
luego se pone a buscar entre los chinos de la cuneta uno más
blando. Las tres… El coche de la estación se va, calle Nueva
arriba. El sol, solo.
—Ahí tienes, Platero, el ideal de la familia de Amaro… Un
hombre como un roble, que se rasca; una mujer, como una parra,
que se echa; dos chiquillos, ella y él, para seguir la raza, y un
mono, pequeño y débil como el mundo, que les da de comer a
todos, cogiéndose las pulgas..


Punto final: Huí del Chapo porque hasta en los blogs da miedo. Muy pocos quisieron tenemlo como tema. Mejor así.


18 comentarios en “Las pulgas

  1. Ya ves, Bada, lo pedigueños que somos en este blog; aunque es bien cierto que a todo el mundo no le pedimos. Por algo será…

    No me llegó el texto, ni siquiera al spam. Te doy el siguiente correo a ver si hay más suerte: mcjaramillo@aol.es

    Te estoy verdaderamente agradecida y, por qué no decirlo, también emocionada.
    Muchísimas gracias.

  2. Hay editados libros de Platero específicos para los niños pequeños, yo los utilicé cuando mis hijas eran pequeñas y me dieron buen resultado y ahora igual con mis nietos.
    Un abrazo, Ángeles. Un abrazo para todos.

  3. ¿Y a qué jugaste finalmente con los niños?
    A mí también me gustaría leer el texto de Bada.

    Betilona: cuéntame de los hoteles para insectos. ¡Qué divertido!

  4. Todos los relatos del libro son perfectos; pero sin duda alguna no es un libro para niños. Ya lo leerán los hijos de Rosario cuando tengan edad para comprender en toda su dimensión las bondades del libro.

  5. Ya mis niños hace 25 años encontraban aburridos al Petit Prince, Andersen, Grimm y los clásicos ingleses. Es un contexto desconocido para ellos, no se identifican ni tienen puntos de referencia espacio-tiempo.

    Ni modo!

  6. Ángeles,

    Háblales a los niños acerca de los hoteles para insectos. Y si no fuera yo demasiado lejos…. haz uno con ellos. Los hay para todos los gustos!

    Betilón.

  7. Han cambiado los tiempos. No se si para mal o para bien. Simplemente digo que han cambiado.

    Si tus niños estan en los 7 años, estan para Harry Potter, El señor de los Anillos, Las cronicas de Narmia o Los juegos del hambre.

    Debe haber magos, monstruos, personajes que se vuelven animales por un simple soplido, armas sofisticadisimas con poderes inigualables, y todo eso junto en un mismo libro.

    Lo unico que los puede hacer salir de tanta ciencia ficcion, es un relato de alguien que tenga habilidad suprema para enlazar las anecdotas , como tu.

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