Vuelvo de comer con amigos en un restorán de pescados. Todos comimos bien, pero Héctor y Mateo como si se fuera secar el mar. Mañana me acordaré cómo se llama el sitio de los manjares, aunque no lo aseguro, porque cada vez olvido más y con mejor acierto. Fuimos con dos amigos detectives y una amiga sicóloga. Uno de los detectives es además un conversador que enloquece. Hilvana las historias que se sabe y las encima con las que inventa. Después de un rato es imposible separar unas de otras. Así que uno acaba creyendo que el hombre malo de la primera historia es el encantador de la tercera. Ya no digamos lo que sucede tras diecinueve anécdotas.
Siempre que comemos o que cantamos juntos, porque él es un bolerista de los buenos, me quedo segura de que todo lo suyo es digno de novela. Y lamento no tener los tamaños para contarla.
Punto y aparte: Los diarios amanecieron con la noticia de que las tiendas tenían, hoy y mañana, por ser octubre y porque se nota que en este mes venden menos, el 20 por ciento de descuento en cuanta cosa se les ocurrió. Fui a la más cercana de mi casa, en busca de una lavadora. Bien me había dicho José, que es quien de esto sabe, que debía yo comprar una de la misma marca que con toda nobleza ha servido a este hogar por más de veinticinco años. La comida estaba citada a las tres y yo salí a las dos, con hora y media de retraso en la agenda, en pos de la mentada lavadora. Eso sí, salí corriendo. Diría mi amiga Lilia Rossbach, porque si no, ¿qué chiste?
Punto y seguido: En la tienda había una boruca de feria barata. El departamento de lo que se llama “línea blanca” queda al fondo del fondo. En el sótano, tras los aditamentos de cocina y los aparatos electrónicos. Para llegar hubo que evadir de todo: desde novios eligiendo su lista de regalos hasta papás con niños que paseaban como por zoológico entre los nunca mejor soñados televisores. Difícil no atorarse en la contemplación de una pantalla deslumbrante e inmensa. Con ganas de ver ahí la escena del avión en “Out of Africa”. Pero no era cosa de quedarse un segundo en ese pasadizo, sino de correr por él hasta lo que imaginé como la sonrisa de mi lavadora. Estaría ahí con su joven rostro de porcelana. Cuadradita, blanca, casi igual que su abuela, pero menos cansada. Y sí. Ahí estaba: misma marca, misma estampa, mismas aspas en el centro del cuadro, misma puerta en la parte de arriba. ¿Con veinte por ciento? Sí, me respondió el vendedor mejor peinado del mundo. Sería el orgullo de la mamá de Fernando Gutiérrez Barrios, un señor temible por varios motivos, cuyo copete sí fue para hacer historia. Con todo, el de mi vendedor era más impenetrable. Yo no podía perder mucho tiempo, pero resultaba imposible no preguntarse si lo tendría labrado con plastilina. Me di un segundo mientras lo seguía a un confín de aquel confín. Quería enseñarme otras marcas, otros tamaños, otros colores. Le pareció que yo no debía conformarme con tan poco. ¿Veinte años con la misma lavadora y quería yo una igual? Qué desacierto. Tan buenos que son los cambios. Y tantas novedades como se han inventado. Con la puerta por delante, con cupo para 19 kilos, con aspas mejor disimuladas y: ¡con veinte sobre el veinte! No gana uno para sorpresas. ¿Podía yo volver el lunes tras consultarlo con José que es la verdadera autoridad en la materia? Sí, claro, pero para el lunes lo del veinte más el veinte se habría convertido en calabaza. El ensalmo sólo es sábado y domingo. ¿Qué haré? Estoy a cuarenta minutos de Palmas y a mil horas de dudas. Ya soy grande para dudar. Cumpliré sesenta y cuatro el miércoles. ¡Qué barbaridad! Se ve usted veinte años menor. Ya me tengo que ir. Ya me tengo quir. Ya me tengo quir. ¡Vendida! Tarjeta. ¡Comprada! A correr se ha dicho. Otra vez los pasillos, las escaleras, las cremas, los perfumes, la puerta.
Dos puntos: Don Gerardo está esperando en la vieja camioneta que hoy circula porque es sábado cinco. Los jueves y los cuartos sábados de mes ya lo tiene prohibido. Mi yegua plateada pasa siempre la revisión con nobleza de reina, pero no le sirve de nada. Ya tiene diez años de uso y aunque no contamine se tiene que quedar bajo techo cinco días de cada treinta. Pero ésa será queja de otro día. Hoy me estaba esperando con todo y el Nino que es un perro al que le encanta pasear y que considera paseo cualquier viaje aunque sea a media calle de distancia. Brinqué al coche. Veinte para las tres. Los detectives y la sicóloga estarían a punto de llegar al Punta Arenas. ¡Me acordé del nombre! Así sucede, encuentro todo en cuanto dejo de buscarlo.
Punto y aparte: Llamé a José. ¡¿Cómo?! ¿De otra marca? No, señora. Cuándo va usted a creer. Esa marca no sirve. A mí también me quiso engañar así un vendedor, que si mucho más buena, que si de acero inoxidable. Nada de eso tiene nada que ver con que sea buena. La buena es como la que tenemos. “No”, le dije, “quédese con su lavadora. Yo me llevo como la que ya conozco”. Y de ésa es la que tengo en mi casa de Tecama. Las otras no sirven. Pero allá usted lo que decidió.
Punto final: ¿Allá yo? Ni qué responderle. El lunes me echo para atrás. Y compro la sonrisa de la nieta aunque sea sin el veinte más el veinte. Nada como la fidelidad. Aunque diga Renato Leduc que la fidelidad es una virtud canina. O por eso. ¿Cual virtud más noble que la de Nino? Acalorado y a mis pies.
Signos de admiración: Llegué a las tres en punto.
Respuesta a la pregunta de ayer: La encontró mi Lily de Barcelona: Cercanía de Alvaro Mutis y Luis Cernuda. Marco Ramírez Rojas. Universidad de Ottawa.
Agradecimiento de hoy: A todos ustedes, por la complicidad y la buena fe.
Felicidades para hoy: Santa Adriana Pérez Romo. Ni virgen ni mártir. Pero santa de mi devoción. Ya la conocerán.
Música para hoy: Ni remedio: Manzanero. “Cómo han pasado los años”.
Tele para hoy: Con muchas quejas de mi parte pero: The boss, porque a Héctor lo divierten los malos.
NELSON… A dónde vas que más valgas?
MANUEL… Ah que pepino el tipejo ése…!
TATI PAJARITA COLOR NARANJA tu no me debes nada! No más faltaba. Aquí jugaremos tenis de palabras y nada más. Besos a la mi tu. Madre y al Principito.
Besos a todos
Nada. Que no hay manera…
Yo tampoco puedo entrar
Descende esta misma pagina hasta Entradas recientes y ahi cliqueas Para su entretenimiento.
Ya lo hice y no me dió resultado. Lo volveré a intentar.
No Marionceta, no hay manera
No me sale en pantalla la última entrada de Ángeles. «Para su entretenimiento»
Yo quiero que también sea el mio.
Ángeles: asume el «alla usted» y quedate con la lavadora. Quien nos dice que no es bueno cambiar de familia…
Cuando vivía con mi madre y mi hermana, tuvimos una lavadora italiana que duró más de veinticinco años. Es más, cuando yo volé, todavía funcionaba. Ya puesta en mis entonces nuevas responsabilidades domésticas, un día, mi casi recién estrenada lavadora empezó a emitir extraños y preocupantes ruidos y, evidentemente, a no funcionar. Cuando vino el técnico le comenté que en casa de mi madre todavía tenían una de más de veinticinco años y me dijo muy convincente «Ay señora, aquellas eran unas joyas. Las de ahora ya están programadas para que no duren más de diez». De eso hace muchííííííííísimos años !!
Carloncho: saludos a JuanZapa y gracias por sus divertimentos.
Marion lo mismo me pasa contigo. En este espacio iremos hombro a hombro comadre.
Si que es un regocijo leer a la Sra. Angeles ya nos hacía falta
Con respecto a la lavadora, cuando se descompuso la mía mi cuñada me recomendó un técnico que me dijo «no Sra. no compre otra la suya está muy buena ya no las hacen como antes mejor se la compongo » y claro que accedí , pero la verdad no ha quedado bien no sirven los mentados programas solo funciona uno, me pregunto para que tantos programas y chunches que nos complican tanto la existencia y creo que el técnico a todas nos dice lo mismo pero bueno es su negocio
Morí de la risa con su signo de admiración, y recordé la anécdota de cuando iba usted a ser testigo en la boda de la hija de Guadalupe Pineda. Jejeje.
Saludos!
Que aplicado y atento.ha estado mi niño Nelson.
No es un amor?
Nos ha brindado la version mozartiana indicada.
Me quede pensando en el trueque de lavadoras que pretendes hacer y mucho me temo que no te reciban la aerodinamica.
Segui reflexionando que, despues de todo no importaba, ya que Mateo pronto pondra casa, asi que puede venirle bien un artefacto de estos.
Me encanta hacer un comentario y ver que en ese momento hace 5 horas que lo hice…
¿Dará esto para un relato? ¿Estaremos en un Aleph donde están comprimidos el espacio y el tiempo?
Buen punto, yo me sorprendí con eso!
Saludos!
Es comico!
Marion, tu te renuevas a cada minuto, tita querida. Yo también soy fan de Sheldon y compañía, me recuerdan muchooooo a mis compas de la Uni. Teníamos Sheldons a docenas, y creo que yo era un poquito Leonard.
Betilóoooooon, te debo un correo desde hace mil años. Te escribo para contarte porqué. Besoooooo
Angeles, anoche se me perdió mi comentario elaborado a base del click click de mi infinitesimal móvil. Me desesperé de tal manera que me dije que lo dejaba para hoy porque si no iba a verter aquí todo mi mal humor.
Te venía a decir que tu anécdota me recordó una escena vivida con Elvira la semana pasada.
Ella, al igual que tú, fue a comprar a unos grandes almacenes (no se permite publicidad, jeee) la hija de su lavadora (la suya cumplió la mitad de 25 años). Siguiendo los consejos de mi madre, preguntó por la misma marca de la que se acababa de morir.
Allí estaba la misma renovada pero el vendedor, que no tenía copete, se empeñaba en mostrarle otros modelos más modernos, con más capacidad, con infinitos programas de lavado, con una electrónica que dejaba a la NASA en bragas… en fin, última tecnología… pero mi hermana seguía empeñada en la hija de la difunta.
Finalmente, llegó la que cambiaría la dinastía del reinado: una reluciente Bosch que por muy poco dinero más daba muchas más prestaciones que la candidata inicial.
Mi hermana la recibió con alegría y ahora está feliz con la compra.
Mi Ángeles, creo que a veces hay que darle una oportunidad al avance de la técnica (si no, entonces, ¿para qué están mis queridos colegas?). Por suerte para ellos, quedan pocos empecinados como José, tú y mi madre.
Besoooossss
¿Qué tal esta versión, Marión?
http://www.youtube.com/watch?v=zxvnTUak8Us
No encontré version de Manzanero para tema de «Como han pasado los años».
En You Tube aparece por Rocío Durcal, Julio Iglesias, y otros más.
En vista de lo cual, copio letra y nada más:
Cómo han pasado los años,
cómo han cambiado las cosas,
y aquí estamos lado a lado,
como dos enamorados,
como la primera vez.
Cómo han pasado los años,
que mundos tan diferentes,
y aquí estamos frente a frente,
como dos adolescentes,
que se miran sin hablar.
Si parece que fue anoche,
que bailamos abrazados,
y juramos un te quiero,
que nos vimos por entero,
y en secreto murmuramos,
nada nos va a separar.
C’omo han pasado los años,
las vueltas que dio la vida,
nuestro amor siguió creciendo,
y con él, nos fue envolviendo,
habrán pasado los años,
pero el tiempo no ha podido,
hacer que pase lo nuestro.
Si parece que fue anoche,
que bailamos abrazados,
y juramos un te quiero,
que nos vimos por entero,
y en secreto murmuramos,
nada nos va a separar.
Cómo han pasado los años,
las vueltas que dio la vida,
nuestro amor siguio creciendo,
y con él, nos fue envolviendo,
habrán pasado los años,
pero el tiempo no ha podido,
hacer que pase, lo nuestro
Y que importante es la lavadora, se de una recién casada que la divorciaron por lavar ropa interior en la misma carga que las camisas de su marido…. ¡pecado mortal y causante de divorcio!
Ella nunca se dio cuenta de la molestia de su marido
Y placer de sus placeres (como diría la buena para el hogar de Betilón) era una camisa «perfecta»
Mi adorado CARLIUX!!!!!!!!
No te imaginas la ilusion que me ha dado tu presencia en el ruedo!
A los demas los tengo diariamente en Facebook pero a ti no y te extrañe tanto, tanto!
Volvemos a navegar, salvatrucho!
Marioncheta:
No te pierdas The Middle también. Ambas son lo más de la disfuncionalidad!
Me encanta el ritmo feroz impuesto por Angeles para sus entradas.
Nos encuentra un tanto faltos de entrenamiento.
Por ejemplo, paso la primera jornada con mucho bla, bla, pero quedaron cosas importantes por el camino.
Caballero Bada se esmero en erudita presentacion, Lily consiguio acceso, pero nadie la leyo.
Opino que no puede volver a ocurrir.
Bastian y Nelson : resuelvan situacion.
Cernuda y Mutis valen un Peru cada uno.
Nelson: te corresponderia tambien el deber musical, elegir version sugerida ayer. No te ocupa mas de cinco minutos.
Los saluda atentamente, la Maestra Ciruela.
Pues sí, el tiempo pasa y las lavadoras se vuelven obsoletas. Me identifiqué con la señora Mastretta, recordé cuando acompañé a mi mamá a comprar su «mega lavadora» que hace burbujas, etc… Tantas y tantos modelos, tantos precios… Y mi mamá siempre renuente a la tecnología que daña el medio ambiente, porque «desperdician agua Paty y qué mundo le vamos a dejar a Mariana y a Juan Pablo». Pero los años pasan y ninguna ayudante doméstica le es grata a los hermosos ojos de mi madre, por eso mi papá me mando a que le «ayudara» a decidir por una lavadora, porque si no quiere una «muchacha» al menos que tenga una máquina. Entre las afirmaciones idiotas de los múltiples vendedores del montón de tiendas visitadas, después de los interrogatorios inquisitoriales de Rosalía «Güi», optó por una, pensé que el calvario había terminado, pero no fue así: había que subirla al cuarto de servicio. Pensé que tal vez sería bueno hacer una instalación en la cocina, para que ella no tuviera que subir las escaleras. La cocina es muy grande, pero ella no pierde sus concepciones estéticas y funcionales. Me dijo: «me haces sentir vieja», ante la contundencia de su argumento contraté un servicio de mudanza, la subieron por setecientos pesos. La lavadora está en su lugar y ella sigue lavando a mano la ropa. Eso sí, pasar al lado de ella o de mi papá es muy agradable, porque tienen un olor a limpio, a jabón que contamina poco el medio ambiente. Sus sábanas son blancas, refulgentes, ni qué decir de sus servilletas bordadas y con puntas tejidas. Gracia y salud Rosalía, no eres miembro de Greenpeace, pero llevas a la práctica cotidiana el cuidado del medio ambiente.
Fidelidad y felicidad… no es casualidad que rimen!
Gracias por el «movido» fin de semana, Ángeles!
Tele para hoy? The Bing Bang Theory! Jajajajajaja!
Vieron como avanze culturalmente en estos dos años?
Los nerds disfuncionales me rejuvenecen! Jajajaja!
Betilón ya me voy de México y mi mole poblano? Te extrañé
¿Cómo no amar a Lily y a BCN? Besos, Ángeles
Es un placer leerla señora.
Con que la decepcionada no seas tú, todo está bien.
No solo tu amigo hilvana. Tu lo haces para nosotros.
Me uno a la petición de Fabiola…
Buena semana.
Con todo este palimpsesto, hasta la lavadora sería un digno personaje de novela…
Yo quiero una lavadora como la de Betilón que perfume el descanso, y en mi caso, por eso de que aquí en el Norte hace frío por las noches, entibie mis sábanas. Nunca se me hubiera ocurrido pensar que la lavadora podía ser responsable de malas noches y de apacibles amaneceres.
Ángeles, cuenta alguna de las anécdotas de tu amigo detective, conversador fascinante, y fijo, descendiente de Agatha Christie. Anda, di que siiii!
Tele para esta tarde: Homeland
Con toda seguridad este Absurdo Cotidiano nos hará liviano este nuestro serio vivir. Gracias por volver Angeles.
Tele para hoy, nada,será insoportable un domingo por la noche sin Breaking Bad…Walter White un malo inolvidable
Àngeles !
Si compras la que te digo….. Espera un curso avanzado para la ropa más limpia y perfumada que puedas soñar…..
Placer de mis placeres al secarme con la toalla, ponerme el camisón y dormir en las sábanas heladas que se entibian en segundos y perfuman el descanso….
Inchi copetón…!
¿Viste Betilón? Eso compré. Al rato iré a devolverla. Pero qué lío. Estoy planeando, para no decepcional al del copete, ir ahora y comprar otra con la Tarjeta de la tienda, y otro día, devolver la que había comprado a la tarjeta de la tienda. Creo que eso se puede hacer. Veré y ya les cuento.
Hilvana historias que empalma con las que inventa…..
SAMSUNG 15kg. Una maravilla …… Las aspas son lo pior…!
Un beso dominguero .
Que bello es volver a leerla, gracias señora.