Claro que las historias del dueño de Platero son tristísimas. Y la voz de Juan Ramón Jiménez es de un refinamiento que estremece. Quien ya lo leyó tres veces tiene permiso y hasta ruego de no volver a hacerlo, si no quiere penar, pero quiénes sólo lo leyeron de niños, no sé qué habrán leído. Yo no leí nada de lo que ahora estoy leyendo. No me detuve cada tres frases a honrar la prosa, la poesía de este libro que cumple cien años este 2014. Cosa de jalar la hebra y viene todo tras nosotros. Cumple cien años. Otro que cumple cien años. Además de Cortázar y la tía abuela, viva y caminando, de mi amiga Emilia.
Ando corriendo porque la vida de ahora ha traído demasiadas noticias, pero no podía quedarme sin pasar a dejarles este pequeño tesoro triste.
Tú, si te mueres antes que yo, no irás, Platero mío, en el carrillo del pregonero, a la marisma inmensa, ni al barranco del camino de los montes, como los otros pobres burros, como los caballos y los perros que no tienen quien los quiera. No serán, descarnadas y sangrientas tus costillas por los cuervos —tal la espina de un barco sobre el ocaso grana—, el espectáculo feo de los viajantes de comercio que van a la estación de San Juan en el coche de las seis; ni, hinchado y rígido entre las almejas podridas de la gavia, el susto de los niños que, temerarios y curiosos, se asoman al borde de la cuesta, cogiéndose a las ramas, cuando salen las tardes de domingo, al otoño, a comer piñones tostados por los pinares.
Vive tranquilo, Platero. Yo te enterraré al pie deI pino grande y redondo del huerto de la Piña, que a ti tanto te gusta. Estarás al lado de la vida alegre y serena. Los niños jugarán y coserán las niñas en sus sillitas bajas a tu lado. Sabrás los versos que la soledad me traiga. Oirás cantar a las muchachas cuando lavan en el naranjal, y el ruido de la noria será gozo y frescura de tu paz eterna. Y, todo el año, los jilgueros, los chamarices y los verderones te pondrán, en la salud perenne de la copa, un breve techo de música entre tu sueño tranquilo y el infinito cielo de azul constante de Moguer.
IBA TOCANDO MI FLAUTA
Iba tocando mi flauta
a lo largo de la orilla;
y la orilla era un reguero
de amarillas margaritas.
El campo cristaleaba
tras el temblor de la brisa;
para escucharme mejor
el agua se detenía.
Notas van y notas vienen,
la tarde fragante y lírica
iba, a compás de mi música,
dorando sus fantasías,
y a mi alrededor volaba,
en el agua y en la brisa,
un enjambre doble de
mariposas amarillas.
La ladera era de miel,
de oro encendido la viña,
de oro vago el raso leve
del jaral de flores níveas;
allá donde el claro arroyo
da en el río, se entreabría
un ocaso de esplendores
sobre el agua vespertina…
Mi flauta con sol lloraba
a lo largo de la orilla;
atrás quedaba un reguero
de amarillas margaritas…
-JRJ-
También escribió JRJ,
Y yo me iré,
Y se quedaran los pájaros cantando,
Y el huerto se hara nuevo cada año,
Y sonarán como están sonando,
las campanas en el campanario.
Sí Awilda, así será aunque no tengamos huerto ni campanario.
Precioso.
Tal parece que Patricia Janiot y CNN han tenido que salir de Venezuela…
Sólo una muesca más a la cacha de su pistola, Dalicín….❤️
Y tú, Señor, por quien todos
vemos y que ves las almas,
dinos si todos un día
hemos de verte la cara.
-JRJ-
(De guerra en España)
Y para muestra un millón de botones como éste.
Como el de ANDANDO que nos regalaste y que ya lo guardé en mi computadora.
Yo quisiera decir que lo guardé entre otros tantos poemas y atados de cartas perfumadas que atesoro en un cajón… Pero no. ❤️
Bueno, un millón es una hipérbole… Se entiende así?
Parece que Juan Ramón Jiménez ya sea con la lectura de su Platero y yo ,o leyendo su bigrafia ,siempre inspira sentimientos de pena..Aquí en Puerto Rico vivió hasta el día de su muerte . Cuándo quiso regresar a España no lo pudo lograr pues el presidente de nuestra Universidad hizo lo posible por evitarlo.
Su presencia como recurso de literatura le daba prestigio a nuestro primer centro docente, era un honor tenerlo aqui.Aquí murió su querida Zenobia.En la universidad hay una sala dedicada a ellos y tiene muchos recuerdos.
Finalmente despues de mucho esfuerzo de familiares, lograron que permitieran llevar los restos a Españá.
Ya me dieron ganas de conocer la vida del poeta.
Llegar al público por las emociones.
Un magnífico recurso. Así lo hace, también la música.
Que además siempre es reflejo de sus tiempos….
Besos hasta tu Isla del Encanto.❤️
Qué barbaridad….
Y a mi me fascinan las historias tristes…. crecí con La vendedora de fósforos, El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa… Y a los once empecé con Las tragedias griegas…… Que poco aguante.
Beti: tú eres una sufridora.
Ay, no lo sé Max pero… Entre otras historias divinas me acuerdo de Pipa, de Ana María Matute.
¡Ay, la ramita seca…!
Y a mis nietas les fascina igual. Qué valores ¿verdad?
Como dije en el post anterior tengo que releer «Platero y yo». De momento recuerdo con mucho cariño un libro que leí a los ocho años y cuyo título era «Cadichon. L´histoire d´un âne».
¿Dónde podria encontrarlo?.
Se ha afirmado que si un terremoto –u otra catástrofe natural– acabase alguna vez con Dublín,
la capital de Irlanda podría reconstruirse echando mano del «Ulises» de Joyce. No es tan así, hay en ello una mijita de exageración (de la que puedo dar fe por inspección ocular propia en 1979 y en 2004). Pero la verdad poética admite esa mijita de exageración, y siendo yo andaluz de nacimiento la recabo también para mí. De manera que afirmo que si un voraz incendio redujese a cenizas todos los registros municipales de Moguer, el censo del pueblo, al menos el de aquella época, se podría rehacer con una aproximación del 90% en base a las páginas de Platero y yo.
Incluyendo la dedicatoria a Aguedilla y sin incluir los títulos de los capítulos, el texto neto de Platero y yo tiene una extensión de 31.531 palabras. De ellas, nada menos que 24.837 –me he entretenido en contarlas–, están dedicadas a los habitantes del pueblo de Moguer que no son ni Platero ni Juan Ramón: es decir, a “nosotros”. Pienso, pues, que va siendo hora de que nos ocupemos de ese otro libro que es «Platero y nosotros», o también escrito (y no entre líneas, sino línea a línea, palabra a palabra) por aquel solipsista, ególatra y egocentrista que dicen que fue Juan Ramón Jiménez.
No sé si Juan Ramón fue todo eso que dicen que fue -que a mí poco mi importa-, lo que sí fue es el más grande poeta que ha dado Andalucía, que es como decir el universo todo.
Si he exagerado un pelín, también se me puede disculpar.
Max,
Cada español es un poeta… (Y Federico? Es equiparable ¿no?)
Mucho bebieron de Juan Ramón la generación del 27; y de los que más, Federico.
Mira, qué bonito es hablar con quién sabe… Gracias por la ilustración.❤️
Y Juan Ramón bebió de Bécquer y todos del novecentismo
FABIS,
Y Bécquer a su vez bebió de otro, y éste a su vez de otro, y éste a su vez…..
¿Cada español un poeta? ¡Qué va!
Es que, lo que hablan lo hablan tan bonito, contundentes, parece que ensayaran antes de hablar.❤️
Betilon , mal conoces a los españoles si crees que cada uno es poeta. Que bien vienen los clichés. … y enseguida pienso en el «latin lover» etc.etc.
Con esa respuestas a Betilón, cómo se nota que las dos somos españolas.
FABIS,
Es retórica. ¿No se entiende así?
Los clicés, por estos lares dicen todo lo contrario de lo que opino. Y, hablando de quien hablamos apenas si es justo.
También hay inquisidores y banqueros…. Pero ésa… Es otra historia.❤️
Pues si, has exagerado un pelín Manuela. La pasión te ciega y es lo que se te disculpa.
Nunca se me habría ocurrido pensar que Andalucía es el universo todo. Quizá en épocas muy lejanas…cuando fue el campo del saber, y, en una constante emulación de los lujos orientales, se construyeron palacios, almunias y mezquitas. Entonces si. Luego ya no.
Te quiero igual
Pues eso. Si una sabe que la van a querer lo mismo ¿por qué no exagerar un poquillo?
Ja, ja, ja…..❤️
Debo reconocer que he leído el párrafo «en diagonal» porque me genera mucha tristeza Platero y no tengo ganas de estar e triste.
Yo también lo leí cuando era niña y lo sufrí más que lo disfruté. No soy capaz de volver a leerlo.
Venezolanas queridas, espero que estén bien y que toda esta locura termine pronto. Los gobiernos populistas (que no populares) y encima presididos por enfermos sólo pueden tener este final. Ha sido así siempre. Aunque, ojalá, este sea el final.
A ver si es cierto, Cañuelito Momay.
Haré todo lo que esté de mi parte querida Beatrice.
????
Puse una carita feliz, Cañuelito. (pero no salió….)
A mí también MCJaramillo, por parte de madre. ¿Lo ves? Ahora si puedo interactuar (¿por qué me subraya esta palabra si existe en el diccionario?) para mantener una charla. ¡Qué gustazo!
Pues ya ves: ganas que tiene de chinchar el corrector de texos. Yo no lo tengo porque no lo sé poner.
Ángeles querida, después de días… ¡qué digo días, semanas! de intentar ponerme al día porque por mera disciplina me propuse no dejar de visitarte y visitarles a todas mis queridas silabarias en cada una de tus entregas anteriores. Qué delicia escucharles a todas y de vez en cuando a Manolo y a Carliux, sin poder comentar porque los tiempos habían pasado y ya eran lecturas rebazadas. Como habrán notado mi participación aquí es muy exigua, casi nula, y no ha sido por falta de interés, sino de tiempo. pero ahora que ya me «actualicé» trataré de seguirles y compartir los deliciosos momentos que aquí acontecen. Hoy me embarga la tristeza y no sólo por Venezuela, también por Platero y yo que lo tenía olvidado. Fue también un libro de mi niñez, que seguramente como a ti te ha pasado hubo detalles que no tomé en cuenta. No lo leeré porque recuerdo que fue una experiencia muy cruel para mí. Besos para todas y abrazos para ellos… Seguro que por aquí estaré. No puedo evitar de darme este lujo.
Daniel, hijo de Romay, siempre me da mucha alegría ver tu nombre por aquí.
Habría que cambiarle el nombre al aeropuerto de Barajas por Juan Ramón Jiménez.
… y apenas.
Pues intenté leerlo…pero me puse muy triste y preferí cambiar de lectura…
Dali, si no lo has leído, no dejes de hacerlo. La pena que puedas pasar, nunca mejor merecida. ¡A LEERLO!
Oh, sí lo leí una vez MC, hace varios años. Lo que pasa es que ayer intenté releerlo y no pude. Me quedé a la mitad…
Con lágrimas en los ojos he leído ese párrafo. Y no me importa, porque es por ti, querido Platero.
Y cómo no estremecerse ante esta forma de escribir. Con razón Luis Miguel se entusiasma, digo, Luis Miguel y cualquiera que tenga un corazón.
Quise acompañarlas en la lectura de Platero y yo, y no lo encontré en mi biblioteca. Il avait disparu (se dice así?) No sé que se hizo.
Pero con ese trozo con que nos obsequias tan amorosamente, ANGELES, decidí de inmediato suspender toda búsqueda.
Nada que me deprima, per favore, buscaré en You Tube algun capitulo de Dowton Abbey.
Au revoir !!!
Coincido con Marion.
Platero y yo es un cuento lindísimo y no hay superlativos para enaltecer el cuento y el autor. Lo leí de niña (como todos los niños españoles) y me dejó un trauma. Desde entonces, burros y asnillos me inspiran una pena tremenda. Tienen ojillos tristes donde trasluce la amargura de los malos tratos recibidos.
Y es que en España, en los campos y pueblos, los animales de tiro y sobre todo los burrillos no tenían más que látigo y vara.