A algunos, siempre nos cuesta empezar. Esta vez, al año mismo le está costando empezar. Ha dejado que entren los días como si no hubiera cambiado nada. Y se equivoca el año. Han crecido los niños. De qué modo han crecido los niños.
Este blog ha estado de flojo muchos días. No sé con qué derecho está estacionando en el segundo lugar de la izquierda a la derecha, con el mismo recuento y la misma evocación. Tampoco sé cómo hacer para entrar en él con la misma naturalidad y la misma alegría con que salté a los nueve colores de Bacalar durante los últimos días del 2019.
No sé si ya lo sepan todos ustedes, pero la laguna de Bacalar se ha puesto de moda. Y toda su apacible lectura del mundo, su silenciosa aprobación de la belleza como algo natural, está en riesgo.
Como el planeta todo, ya también Bacalar corre riesgos. Lo supe cuando los boletos de avión a Chetumal, la ciudad que palpita despacio frente a una bahía de aguas bajas, por las que algunos sentimos devoción, pasaron de costar cinco mil pesos a costar ¡diez mil! de un año para el otro.
He vuelto de sentir sólo el placer de esa agua, al agobio de no ambicionar más que volver eso.y llevarme conmigo a los niños y a los adolescentes. Que lidien otros con el mundo. Yo no quiero saber de la vida pública molestando con su realidad incandescente. Ardiendo en guerras y desacuerdos. Quiero mi infancia y la de los niños. Y sin embargo, un poco cada día, voy dejando que las cosas lleguen, inevitables, y avasallen. Porque vivir no sólo se trata de lo que yo quiera.
Voy a apelar entonces a la gramática, la métrica, la ortografía y la puntuación, que tan útiles resultan en momentos difíciles.
Punto y seguido: no hay nada tan brillante y tan nuevo como la luna de estos días, a la que hemos de asirnos como la promesa de que el año andará y nos dejará andar por él, con serenidad y alegría.
Punto final: Salud y valor hay que desear y desearnos para empezar el año como quien canta.
que alegria volver a leerla que sea feliz y serena su vueta
Hola Ángeles Feliz nuevo Año coincido tristemente contigo conozco Bacalar de al menos 25 años y veo su pronta decadencia tema que cada día le pasa a muchos lugares maravillosos
¡Qué delicia volverte a leer! Coincido totalmente, la entrada de este año, ha pasado un tanto silenciosa ¡Que este 2020 nos tenga piedad! Total, como dicen por ahí, el Año Nuevo hará lo que quiera con nosotros, no hay más que pedir. Abrazos
Entró con toda naturalidad, no sé si con la misma alegría, pero aquí está.
El valor lo tenemos y durará en tanto nos dure la salud.