El día amaneció azul.
Una vez escribí que el desamor es un infierno azul. Hice una de esas frases que suenan bien y no dicen nada. En la ciudad de México, el azul es de tal modo raro que no puede ser sino festivo.
Dice el Cielito lindo: “De domingo a domingo, te vengo a ver”. Y digo yo esto porque tengo muy claro que el recuento de hechos, en este blog, llegó sólo hasta el sábado pasado. Luego la semana corrió a tal velocidad que aún ando confundida. Todos los días tuvimos invitados a comer y nunca nos faltó conversación inteligente. Ni un solo día.
El domingo llegamos de San Miguel a encontrar la casa llena. Rosario con los cuates, Greta con Mateo, Héctor con su teléfono celular. Nos unimos a la tertulia Catalina, Carlos, mi sobrino y una servidora. (Me encanta lo de “una servidora”, van ustedes a perdonar). Comimos cochinita pibil con los debidos precedentes y postres. Luego, los que la tienen, jugaron “Memoria”. Yo me entretuve mirándolos. No digo que hubiera podido pasar así la tarde, porque así pasé la tarde. Cuando nos despedimos, por ahí de las nueve, todos los jugadores llevaban cara de locos, y aún se les veía atravesados por la duda. ¿En dónde estaba el pollo? ¿En dónde el borrego? Eran animales los que había que poner juntos. Labor titánica. Los besé envidiosa y compadecida. Estuvieron felices.
El lunes comieron aquí mis hijos. Cuando Catalina anda por aquí, la tertulia se organiza a su alrededor. En la tarde, ella fue a ver quienes distribuirán la película y Mateo fue tras una pregunta. Siempre que mis hijos van en pos de algo, yo los devuelvo a la infancia. Y quisiera ir con ellos. Ni se los digo, ni lo hago. Pero me quedo en vilo.
El martes estuvo de lujo. Comimos con Mercedes Barcha, Lilia Rossbach, Roberto Pombo, Juanita Santos, y dos bisnietos de Chesterton cuyo nombre me reservo para después. Entre escritores nos vimos. Y la tarde se volvió noche y media noche con una naturalidad de tramonto. Oír a los otros decir cosas inteligentes, recordar con emoción y prometer con alegría, siempre es más que un consuelo. Y cómo nos reímos. Tanto que a los no fumadores se nos olvidó que estábamos en medio de tres cajetillas de cigarros. Fue una fiesta ver a Mercedes: guapa y valiente.
El miércoles vino Denise Mercker. Qué mujer encantadora. Dirán ustedes que es más que eso. Sin duda, lo que sucede es que en público no siempre se le ve tan suave y cálida como puede ser. Inteligente, audaz, preciosa, y de una elocuencia acertada, es siempre. En privado, serena y buena escucha. Díganme si no acumulé otro privilegio.
El jueves vino Conchita, mi amiga de la universidad y de la vida. También vinieron Mateo y Cati. No hay como oírlos conversar de mundos que desconozco. Por más que camino por todas las series y tantas películas, siempre van delante de mí. Siempre nombran cinco directores, cuatro fotógrafos y diez argumentos con los que no he tratado. Esa tarde creo que sí trabajé un poquito. Aunque tuve tiempo de resolver con Conchita un asunto de memoria y acantilados. Al terminar el día, Mateo nos dio un regalo. Y Héctor una alegría. Trajo los libros pruebas de su próxima novela: «Adiós a los padres». Van a ver ustedes.
Ayer, viernes, comieron aquí Soledad Loaeza, para efectos prácticos mi comadre Marisol,y Adrián Lajous a quien bien quiero por muchos motivos, ni se diga su inteligencia tenaz, pero también porque hace años dormíamos en el mismo sillón, alcanzando las mismas madrugadas, mientras amanecía con Héctor y Marisol empeñados en decidir qué hacer con el país. Como si mucho pudiéramos hacer. La comida fue para despedir a Roberto Breña que se irá un año a dar clases a Montreal, con Valeria, su mujer, la valiente que antes de empacar presentará su examen de doctorado con una tesis sobre la fundación de ciudad universitaria. También vinieron Maru y Ariel Rodríguez. Maru está preparando una exposición, el último texto de Ariel en Nexos se llama “Los gruñidos de Europa”. También les recomiendo el texto de Breña sobre Conrad. De Adrián y Soledad puedo recomendarles tantos como veces los he oído pensar. Elijan. Sólo ahoram en la portada del sitio, hay uno de cada cual.
Hoy, sábado, ya no fue día de mi santo. El dos de agosto era el santo de mi madre y el cumpleaños de mi suegra. Siempre fui subsidiaria de sus fiestas y siempre me alegró compartirlas. Ahora, como lo asocio a las carencias, me da tristeza el día. Así que lo mejor es tratarlo como a cualquier otro. Si lo hago así, me pongo feliz con el cielo de ahora y me voy a comer a un restorán que se llama “La Colomba” en cuya pared hay un mural del pintor Rafael Cauduro, llamado “El condominio”. Siempre es nuevo mirarlo.
Mientras todo esto pasaba extrañé a mi hermana con la que, para reponerme, el jueves en la nochecita hablé como una hora por teléfono. Bendito teléfono. Casi dejamos resueltos la mitad del trajín que nos debemos.
Punto y aparte: He descubierto el twitter. Así como llegué pronto a los blogs, a esto último no le entiendo. Hay cada famoso. porque dice dos ocurrencias diarias, que me resulta inconcebible. Creo que voy a volver al recuento de mensual de Ricardo Bada. Él sí encuentra portentos. y aquí los publicamos. Cada mes impresos, y cada semana nuevos en la red.
Punto final: Et punto, amigos, et punto, decía Temístocles Salvatierra.
Casi al final ya se quien escribió la novela.Es Don Héctor y dice el Sr Schavelson que es la mejor novela de los últimos 10 años.
Qién eres anónimo?❤️
Ángeles,
¿Tu sabes quién era Temístocles Salvatierra?
Cuéntanos! ❤️
Decía y dice Temístocles Salvatierra, ¡que lo escrito perdura por siempre!
Y… es lunes
Adiós a los padres, la nueva novela de Aguilar Camín, no es solo un gran título, es una de las mejores novelas de los últimos diez años. Un poco más de paciencia, Penguin Random House la publicará en octubre en México, España y todo latinoamérica.
Las malas noticias siguen.
Pero me voy a dopar para dormir bien.
Les mando un beso❤️ y que descansen.
Música para terminar el fin de semana.
Muy buenas noches a todos.
https://www.youtube.com/watch?v=qOX7rADeczI
No importa si lo utilizo para iniciar la semana?
Parecería que la gente se tomó muy en serio que los domingos hay que descansar; y parece que hasta los ateos se lo han tomado muy en serio. En fin….
También yo creo que la próxima novela es de Héctor. So pena que fuera el regalo de Mateo y su padre llevó las galeradas. Aunque creo que en la redacción de Ángeles está muy claro.
Qué delicia es leerte cuando el cielo está azul.
Ahora me quedó la duda de sí el libro es de Héctor o de Mateo. Cuando leí me pareció que era de Héctor, pero el comentario de Marión me hizo dudar… (No esperes al próximo domingo para sacarme de la duda).
Me reí mucho con esta frase: «Rosario con los cuates, Greta con Mateo, Héctor con su teléfono celular», jejje, qué forma genial de decir sin decir… 😉
Claro: y ahí está la cosa…
Muy bien graficado.
Ole por Mateo! Que titulon para su libro: «Adios a los padres»
Pues ya estoy ansiosa por leerlo.
Tuve que ir a consultar al tio G.Google porque lo de cochinito pibil me habia dejado sorprendida. Interiorizada de receta e imagenes, ahora quede ensalivada.
Muy ajetreada tu semana, Angeles, pero estabas en tu salsa! Nada hay que te colme tanto como anfitrionar para tus seres queridos. Respirarlos te llena de vida.
Me he deleitado viendote jugar y riendo todo el tiempo.
Gracias.
Se fue al éter mi escrito…..
Bueno… Te decía que qué manera de trabajar y «fiestar»
Colegas, familia, amigos sin fin..:.. De domingo a domingo las 52 semanas del año!
Siempre escribías que Mateo llevaba a Greta…. Ahora, es al revés… Me hizo gracia como lo escribiste pero más que nada me hizo reflexionar en que, así es….❤️
Ayer de chiripa vi un pedacito de un programa de Carlos Marín tu amigo, cantando con Jaime Almeida un corrido viejo, viejo y largo como la Biblia….. Muy ameno. De Denise Merker pienso lo mismo, es inteligente, precisa y primorosa.
Descansa que trajinas mucho….
Un beso❤️
Quien debe de trajinar una «hartá» es la cocinera.
Depende las viandas y depende de la anfitriona…..
(En mi caso soy las dos)❤️
«Ynés del alma mía…», pues no pasaría nada se comentaras un poquito, digo yo…
Un abrazo para ti.
Ángeles la calidez de su crónica nos lleva hasta un poquito más allá del cielo azul. Cumaná esta bañada de sol y luz, y leerla me mantiene viva… siempre lo hago, poco comento, pero un saludos para tod@s.
De domingo a domingo… Espero que no sea una premonición…
También me encanta lo de una «servidora», y cuando una servidora está con los amigos suele olvidarse de casi todo lo demás. De modo que te entendemos.
Fortuna para que sigas disfrutando de todo lo que te hace feliz.